SÓLO UN INSTANTE FUGAZ
Sólo la vio una vez cruzar por su camino como una estrella fugaz, pero fue suficiente para quedar prendado de su serena belleza.
Su etérea luz brillante, sólo duró un instante, pero fue suficiente para hacer que su corazón brincara como corcel desbocado en una carrera sin fin.
Han pasado muchas primaveras ya, pero, pero cada vez que vuelve a ese mismo lugar, siente que vive de nueva cuenta aquello que sólo un instante fue y que ya nunca más será.
La esperanza de que se repita el milagro de aquel instante fugaz es lo que mantiene vivo y vibrante su trémulo corazón, pero es su alma atormentada, la que clama desolada cuando ve abrirse las flores que anuncian la primavera a su tierno corazón.
Culiacán, Sinaloa, primavera de 1981
Antony Peper